
Ya sin nada que ocultar, Nicolás Cabré, de 32 años, yEugenia Suárez o La China, de 20, volvieron al país tras un viaje de placer para disfrutar del fin de las grabaciones de Los Unicos y, también, la salida de la clandestinidad de su flamante relación sentimental.
Nueva York y Playa del Carmen fueron los destinos elegidos por los actores, que no lograron pasar desapercibidos para los paparazzi durante los diez días que duró la miniluna de miel. Sin embargo, eso ya no fue una preocupación para ellos porque, poco antes de partir rumbo al Norte, Cabré firmó un acuerdo de desvinculación personal con su esposa legal, Eugenia Tobal, que incluiría un jugoso “resarcimiento” económico para ella.
En blanco. La primera en tirar la piedra sobre el furtivo romance fue la China, el 25 de abril. Su testimonio era por entonces el más buscado, pero ella prefirió confirmar lo inminente desde un escenario y entre carcajadas.
“¿Si estoy enamorada de Cabré? Sí”, le aseguró al humorista Jey Mammon, caracterizado como la inefable entrevistadora Estelita. Y luego aclaró: “¿Hace cuánto que estamos? No sé exactamente el tiempo, pero él no estaba de novio y yo tampoco”.
Con esas declaraciones, Suárez blanqueaba una relación que primero se había materializado como rumor y luego como prueba, cuando el actor fue fotografiado en el balcón de su departamento durante los primeros días de abril.
Fiel a su característica parquedad frente a la prensa, Cabré había intentado defender su posición –“No soy un hijo de puta”, aseveró– y aprovechó para desmitificar el romance durante un móvil con el programa Los profesionales. “Se guían por una foto. Ven una foto y hablan. Nunca van a decir ‘se juntaron, hablaron y se fue’. Nunca”, se quejó.
Lo cierto es que la situación legal del protagonista de Los Unicos era distinta en aquel momento: su matrimonio con Tobal, celebrado el 20 de mayo de 2011, seguía en pie, y él temía que blanquear el affaire con Suárez pudiera jugarle en contra al momento de enfrentar un divorcio que ya pintaba conflictivo.
Pero todo cambió a fines de abril, cuando –abogado mediante– Cabré le propuso a su ex un “acuerdo de paz” con la intención de que “ninguna de las dos partes pueda reprocharse otra relación” hasta alcanzar los tres años de casados que impone la Justicia para poder disolver legalmente el matrimonio. El acuerdo habría llegado acompañado de una cláusula económica que, según dicen, actuaría como una suerte de “indemnización” hacia Tobal.
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